Durante el último año hemos visto una fuerte correlación inversa entre el dólar y el comportamiento de los mercados de renta variable. Las subidas de la bolsa iban acompañadas por caídas del dólar y las caídas de los mercados producían la apreciación de esta divisa. Esta correlación ha sido tan fuerte que podía seguirse intradía.
En este gráfico se puede ver el comportamiento del dólar/euro (naranja) frente al MSCI World (negro), un índice de la renta variable global. Como se puede apreciar, esa correlación ha sido muy elevada hasta principios de este mes, en la que el dólar se ha empezando a apreciar con fuerza y las bolsas mundiales han estado prácticamente planas. La pregunta en este punto sería, ¿seguirá la bolsa a la divisa?
Primero hay que entender que está provocando el movimiento del dólar. El motivo fundamental detrás de está apreciación lo podemos encontrar en una corrección del apetito al riesgo que han creado un flujo hacia la divisa americana en busca de un “activo refugio”. También, el mercado empieza a descontar que la FED comenzará a drenar liquidez subiendo tipos en algún momento del año que viene, reduciendo el diferencial de tipos con otras divisas y llevan al cierre de posiciones financiadas en dólares para comprar otros activos con mayor rentabilidad (operaciones de carry trade).
En este punto, la opinión de los analistas está dividida aunque son muchos los que siguen esperando una depreciación de la divisa americana hasta los mínimos de 2008. Los analistas que comparten esta visión ven que en la situación actual la economía estadounidense todavía necesita apoyo y que la inflación no constituye un problema, por lo que la duración de las políticas monetarias expansivas actuales podría alargarse. En cualquier caso de lo que no cabe duda es que el movimiento al alza del dólar y el fin de su correlación con los mercados ha añadido un nuevo elemento de incertidumbre a los mercados.