A pesar de ya hemos visto los primeros síntomas de recuperación en la economía global (aunque en algunos países esté siendo más lenta) el horizonte sigue plagado de incertidumbres. El mayor riesgo sigue siendo la Crisis Griega, que amenaza con iniciar una nueva crisis sistémica cuando aún no nos hemos recuperado de la Crisis Bancaria.
A pesar de los riesgos, las bolsas parecen aguantar niveles y es que la liquidez es un fuerte soporte para los mercados. Al fin y al cabo, la liquidez empuja el precio de todos los activos al alza y en la situación actual ¿qué otro activo podría beneficiarse más que la renta variable? Con los depósitos en mínimos y la renta fija dando rentabilidades muy bajas (además de con riesgos de que recalificación por las agencias de rating o movimientos en las curvas), la renta variable parece la mejor opción por valoración y retorno (la rentabilidad por dividendo supera al retorno de la renta fija).
Sin embargo, la liquidez ilimitada podría encontrarse cerca de su fin. Entre las mayores preocupaciones de los inversores los movimientos que hemos visto por parte de los bancos centrales hacia la normalización de sus políticas monetarias los últimos meses. La FED continúa dividida sobre el momento adecuado para volver a subir tipos, con algunos miembros más activos para que sea más temprano (Hoenig) que tarde (Fisher). Bernanke aclaró que la subida de la semana pasada fue una medida técnica y que mantendrá los tipos bajos durante un largo periodo aunque la realidad es que la FED ya ha dado el primer paso.
Por parte del Banco Central Europeo, también se han empezado a tomar medidas como la retirada de la inyección del repo a 12 meses en diciembre. Sin embargo, la delicada situación de Grecia podría retrasar la decisión de medidas de retirada de liquidez. La vista se fija ahora en la reunión de marzo donde, esperemos, se mantengan todas las medidas expansivas.
En otros bancos centrales, como Inglaterra o Japón, parece que la normalización tardará más en llegar por su delicada situación.
Las dudas sobre la duración de la liquidez podrían hacer que los inversores con un perfil más especulador se empiecen a plantear a comprar cada vez que el mercado corrija con fuerza. El saber que pase lo que pase el mercado está plagado de liquidez y al final tiene que volver a algún activo, es un gran estímulo para comprar incluso cuando todo el mundo está vendiendo.
Respecto al mercado, la depreciación del dólar, que vuelve a cotizar por encima del 1.365 contra el euro alejándose del 1.3435 marcado en febrero, y la caída del índice VIX (volatilidad) a niveles de 19, refleja la recuperación del apetito al riesgo de los mercados. Sin embargo, la mayoría de los analistas son negativos y muchos inversores finales se mantienen fuera de los mercados, por lo que todavía podría quedar recorrido al alza.